14 abr. 2026

Justin Bieber y un nuevo paradigma de los shows presenciales

Por Orlando Salerno

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Justin Bieber se presentó en Coachella y recorrió sus inicios en formato “karaoke”, acompañado de videos de YouTube que dividen a la opinión pública, mientras se crea un nuevo paradigma en torno a los shows que giran alrededor de una figura y su particular visión artística.

Sobre un escenario minimalista, el cantante canadiense alternó su set entre sus clásicos, novedades y versiones de otros artistas, que datan de los tiempos en la que Bieber aún no era famoso a nivel mundial. “Estamos yendo a la deep web”, expresó el artista mientras se sumergía en el buscador de YouTube.

La estrella, que no actuaba en grandes escenarios desde su gira Justice World Tour en 2022, utilizó una MacBook para interactuar con el público que le enviaba peticiones de canciones en tiempo real a través de YouTube.

Algo bastante participativo y especial, por tomar en cuenta la voz del fan de parte del ídolo; pero para un sector, el momento para realizar esa temática no era Coachella, más aún siendo un headliner y teniendo en cuenta la apuesta de otros artistas como Sabrina Carpenter y su gran despliegue escénico, que ella misma anticipó como “el más ambicioso de su carrera”.

Y para otros, lo de JB fue una ingeniosa propuesta casera de un artista que ya cuenta con una vasta trayectoria y cuya presencia escénica ya es un espectáculo redondo.

La banda que se presentó antes de Bieber fue The Strokes, los legendarios rockeros de New York, cuyo cantante Julian Casablancas dijo: “Sé por qué están todos aquí... Yo también estoy aquí por Bieber personalmente, honestamente.”

Por su parte, algunos asistentes consideraron que el formato fue improvisado y poco profesional para un artista de su talla. Mientras que en las redes sociales algunos lo calificaron como “el momento más auténtico del festival” y otros lo describieron como “una decepción” (vía The Times).

De hecho, Katy Perry se hizo viral como testigo del show diciendo: “Gracias a Dios es Premium, no quiero ver anuncios”, por la seguidilla de videos de YouTube que se emitían desde el escenario.

Otras estrellas como Zara Larsson, mirando desde la comodidad de su hogar, publicó en TikTok: “Da vibras de fumemos y veamos YouTube":

Según la Rolling Stone, Bieber recibió la suma de 10 millones de dólares para presentarse en el festival en los días 11 y 18 de abril.

Justin Bieber vendió en 2023 el 100% de sus derechos editoriales, másters de grabación y derechos de su catálogo a Hipgnosis Songs Capital por 200 millones de dólares, según Forbes, quienes informan que eso no motivó el “karaoke” en Coachella y que la venta no le impide interpretar sus éxitos en vivo.

Es decir, Bieber sólo pierde ingresos por explotación económica directa (royalties de grabación y publicación), pero no pierde el derecho a interpretar sus canciones en directo. Esto desmonta la idea de que el formato “YouTube + playback” fuera una obligación contractual, sino más bien apunta a una decisión artística o estratégica, no a una limitación legal.

En conclusión, Justin Bieber es una marca muy fuerte que se hizo esperar muchos años para su regreso, por lo que esta presentación deriva en muchos debates y plantea una nueva perspectiva sobre el negocio de la música en vivo, en tiempos de crisis económica mundial.

Justin Bieber se decidió por el camino sencillo y no se sorprendan si este formato se vuelve una tendencia más adelante en otras estrellas pop de alto calibre.

Nada más miren la contabilidad del costo de la puesta en escena de Bieber y cuánto percibió para llevarla a cabo, y que se hable del mismo todo el fin de semana. Uno diría que hay que cerrar Coachella, porque “los genios hacen esto”.

Redacción en Urbana Radio
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