El pasado fin de semana se celebró la segunda edición del festival Rock al Puerto en una jornada que se vivió con bajas temperaturas y un altísimo grado de emoción.
El evento se realizó en la bahía de la ciudad de Asunción, donde un imponente público fue testigo del desembarco de artistas nacionales e internacionales que se distribuyeron dos escenarios, el pasado sábado 23 de marzo.
Para ir cerrando un intenso mes de mayo, llena de propuestas musicales de variados estilos, recopilamos algunos de los momentos cumbres de esta edición.
HIGHLIGHTS DEL ROCK AL PUERTO 2026:
- EL PLAN DE LA MARIPOSA Y UNA FIESTA FAMILIAR DENTRO Y FUERA DEL ESCENARIO.
La banda de los hermanos Sebastián, Camila, Valentín, Santiago y Máximo Andersen retornaron a Paraguay, donde su lazos familiares se extienden cada vez más y el sábado fue su momento cumbre en nuestro país.
El Plan llevó su rock alternativo que se fusiona con reggae, cumbia psicodelica y folclore argentino, para crear una comunión festiva de bailes anticoreográficos de parte de un público que se dejaba llevar por los sonidos de vientos, violines y sintetizadores para un baile constante que espantó al frío de la noche.
El grupo de Necochea trajo su dinámica del interior de la Argentina directo al corazón de las personas de Asunción con “Túnel de la Vida”, “Todo lo que queda” y “Un mal delito entre confiar o morir”, para cerrar su ritual de sanación comunitaria.
- ESTELARES Y UN SHOW ÍNTIMO ANTE UNA MULTITUD.
La banda de La Plata subió al escenario principal ante una multitud que siente sus clásicos de manera muy personal y las mismas fueron entonadas por la gran mayoría que ya colmaba el predio en horario central.
Su cantante, Manuel Moretti, se dirige al público como un poeta bohemio. Un intelectual de barrio. Un compositor que narra historias melancólicas con melodías esperanzadores y que llegan a la gente de manera profunda.
Entre el público hubo gente de todas las edades que sólo fue por Estelares y terminaron muy emocionados por canciones como “Aire”, “Ella dijo” y “Un día perfecto”.
- USTED SEÑALEMELO Y UNA PRESENCIA INFRARROJA.
El poderoso trío mendocino era el acto más moderno del cartel y cuando les llegó el turno demostraron porqué. Su impronta de rock, pop y electrónica convergen de manera orgánica, logrando que el público baile, cante y salte durante todo su set, que incluyó a Franco Ocampo de El Culto Casero como invitado sorpresa.
La presencia escénica de su vocalista Juan Mango Saieg, respaldado por la guitarra de Gabriel “Cocó” Orozco y la potente batería de Lucca Beguerie Petrich, logran llenar el escenario que parecía que contaba con diez músicos más, mediante una gran potencia sonora que resultó ser cautivadora para los oídos más exigentes.
El repertorio pasó por diferentes climas, desde nuevas propuestas como “Seúl”, sus inicios con “Big Bang” o su célebre “Agua Marfil”, con Juan entonando con gran calidez, sumergido entre el público -hombro con hombro- para cerrar otro gran paso del trío argentino en Asunción.
- ANDRÉS CALAMARO Y SU SEGUIDILLA DE HIMNOS
El Salmón retornó a un país que lo quiere mucho y las canciones de su set eran celebradas en cada primera nota, porque hizo un recorrido de su repertorio solista, los clásicos de su pasado en Los Abuelos de la Nada y con Los Rodríguez, porque la convocatoria que genera Andrés Calamaro no es la de un público homogéneo, sino la articulación de varias “tribus” de rockeros de diferentes generaciones y variantes, que rezan las mismas letras en una sola comunión de corazones rotos, personas enamoradas y también aquellos que han tocado fondo muchas veces, pero están agradecidos de seguir con vida.
El mismo interpretó canciones de su ‘Lengua Popular’ (2006) como “Mi Gintonic”, su “Honestidad Brutal” (1999) a través de “Te Quiero Igual” o “Sus Crímenes Perfectos” y “Loco” de su ‘Alta Suciedad’ (1997), que también se hizo presente.
En “Costumbres Argentinas”, un tema que compuso a los 22 años, las pantallas pasaron los dos goles de Maradona a los ingleses, en ese nudo del tema en la que brillaron los vientos de sus sesionistas, que volvieron a hacer lo mismo en “Mil Horas”, dos canciones clave del rock argentino de los ochentas.
A mitad del show, Andrés recordó las palabras que el fallecido Ricardo Iorio dedicó al Paraguay y también nos hizo llegar el saludo que Santiago Motorizado le mandó por Whatsapp.
Entre himnos atemporales que no paraban de sonar, como “Sin Documentos”, “Me Arde”, “Mi Enfermedad” y “Flaca”, Calamaro comenzaba a despedirse con un tema que el público venía deprecando. Su obra maestra más cruda llamada “Paloma”, que tocó una médula sensible entre los presentes que se identifican con ese estado de vulnerabilidad y culpa que el artista narra con una resignación desgarradora.
Finalmente, cerró su turno con “Flaca”, “Estadio Azteca” y “Los Chicos”, como homenaje a todos sus célebres amigos de la música que ya no están y para abrazar la vida con los que aún estamos.
- ÁRBOL Y SUS 30 AÑOS DE VERSATILIDAD.
El cierre del escenario principal estuvo a cargo de Árbol, quienes mudaron el pogo que generó Bulldog en el Stage 2, para finalizar una fresca jornada de música en vivo.
Con “Trenes Camiones y Tractores” ya volcaron toda la atención de la gente que se acomodaba frente al escenario, para luego vibrar con “Prejuicios”, “Little Dreams” y cantar al unísono su siempre emotiva pieza llamada “El Fantasma”, hablamos de los hits más destacados de su álbum bisagra de 2004, que se llamó “‘GUAU!’.
Pero el pogo se hizo sentir con temas de su catálogo anterior como la potente “Cosacuosa”, tras descansar con su cálido “Ya lo sabemos” y luego ponerse a bailar con “Revoloteando”, que engloban la trayectoria de esta banda oriunda de la república separatista de Haedo, Provincia de Buenos Aires, que celebran 30 años de versatilidad sonora y cánticos populares que ya forman parte de la historia del rock sudamericano.
