Esta semana se estrena la premiada película nacional ‘Narciso’, un retrato en movimiento de la Asunción de antaño, con vidas llenas de sueños y deseos, que florecían mientras un manto de oscuridad comenzaba a cubrir los jardines de la ciudad.
La segunda cinta del galardonado director paraguayo, Marcelo Martinessi, apuesta por el cine noir y se sitúa en la Asunción de finales de la década del 50, una época clave en nuestra historia, porque iniciaba un largo periodo de retrocesos autoritarios, mientras un nuevo estilo musical, llamado Rock N’ Roll, irrumpía en los oídos de los jóvenes, gracias a un joven locutor de radio que se convirtió en su principal medio y propulsor.
El guión se basa en el libro del mismo nombre, escrito por el paraguayo Guido Rodríguez Alcalá, quien tomó inspiración en el caso del asesinato del locutor radial, Bernardo Aranda, ocurrido el 1 de septiembre de 1959 en Barrio Obrero. Este hecho derivó en una cacería de brujas por parte de la dictadura de Alfredo Stroessner, que comenzaba a acomodarse en el poder.
En esta película se tomaron libertades creativas, pero el protagonista de la historia sigue siendo Narciso (Diro Romero), quien se rodea de personajes tan conservadores como complejos, en torno a una estación de radio llamada “Capital: La Voz del Pueblo para el Pueblo”, cuyo propietario es Don Lulú (Manuel Cuenca), un hombre casado de avanzada edad que se obsesiona con el joven maravilla.
En esa radio se pasaba sólo música folclórica paraguaya; mediante discos y presentaciones en vivo, como así también, se destacaba con creces su radio teatro, basado en el Conde Drácula, interpretado sublimemente por Arturo Fleitas.
Pero algunos cambios se van permitiendo, cuando el insistente Narciso comienza a pasar y bailar sencillos de Buddy Holly, Little Richard, Chuck Berry y Fats Domino, entre otros, para delirio de la juventud que llenaba el recito radial, para ver al nuevo ídolo de la radiofonía nacional.
A lo largo de la película se aprecia un gran trabajo de fotografía, en locaciones de la vieja Asunción, cuyas paredes atestiguaron estas y más historias de la época, cuando el miedo y el hermetismo eran una sofocante regla de supervivencia.
Todo relato lineal tiene un inicio y un final, pero Martinessi quiso mostrarnos que una historia no siempre tiene una conclusión, porque cuando los avances naturales son interrumpidos abruptamente por fuerzas externas, el final nos sitúa al inicio y se siente un doloroso retroceso en la historia.
Visualmente, la película también está cargada de simbolismos políticos, nada está al azar, por lo que es más que una película sobre un crimen no resuelto. Aparecen personajes extranjeros con visión colonial cercanos al poder y se pueden interpretar secuencias que hacen un paralelismo entre la brutalidad policíaca y la inauguración de obras estatales, porque se imponía “La Paz y el Progreso”.
La noche y la oscuridad fueron el tono constante, hay muy pocas escenas a la luz del día, pero hay una muy especial a la mitad, cuando las cosas parecían que iban a cambiar, pero las sombras regresan para quedarse.
El estilo noir es muy característico del cine de los años 50 y existen reminiscencias en cintas posteriores a ese periodo, como China Town (1974), L.A. Confidential (1997) o Motherless Brooklyn (2019), cintas de Hollywood que tratan de crímenes que buscan ser resueltos, pero el silencio es un gran impedimento.
El caso de Narciso no es la excepción, pero ocurrió en Paraguay, donde el mito que se creó a su alrededor reflejan el expresionismo asuncenso, que la artista plástica Olga Blinder representa con su “módulo agonístico”, para resaltar el sufrimiento histórico y la identidad social.
La película también visibiliza las actividades clandestinas de placer comunitario de la época, la prostitución masculina, bares de soldados con mujeres en total soledad y otras situaciones que generan mucha angustia, por el posible paradero de los personajes principales, que a su vez se desenvuelven dentro de una radio, que se convirtió en un importante espacio de disputa, y desde el poder los amedrentaban gradualmente, hasta llevarse todo lo mejor que tenían.
‘Narciso’ se estrena en todos los cines a partir del 9 de abril y se recomienda ver, sentir y vivir la experiencia de otra gran obra de su director, que supo rescatar a una Asunción del pasado, que no debe ser olvidada. Narciso es pasión, memoria y rock n’ roll.