28 ene. 2026

Cuando el Flaco Spinetta fue portada de chimento

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Recordamos a Luis Alberto «El Flaco» Spinetta, repasando una divertida anécdota de cuando el músico argentino fue portada de la revista Gente, posando con un contundente mensaje para sus editores y lectores.

Este relato es parte de una entrevista realizada al ex director de redacción de la revista argentina ‘Gente’, Jorge Fernández Díaz, hecha por los periodistas Jorge Bernárdez y Luciano di Vito, para el libro “El Fin Del Periodismo”, publicado en noviembre del 2018, por la Editorial Sudamericana.

Este fragmento no llegó a la edición final del libro, pero Bernárdez lo publicó en su cuenta de Facebook en 2019, mientras que la historia se remonta al verano de 1995.

Jorge Fernández Díaz comenta: “Un día nos enteramos en la redacción de Gente que Spinetta estaba saliendo con Carolina Peleritti (modelo, cantante y actriz argentina).

Yo no lo podía creer y empezamos a seguirlos, queríamos esa foto. Les pusimos guardias hasta que un día suena el teléfono en la redacción y escucho la inconfundible voz del Flaco que dice:

– Hola, ¿Jorge Fernández Díaz? Te habla Luis Alberto Spinetta. ¿Vos sos el tipo que me está cagando la vida?

Yo lo amaba tremendamente y le respondí.

– No, Flaco, yo no te sigo a vos. Para nosotros la noticia es ella, en realidad.

– ¿Y qué tengo que hacer para que dejen de perseguirme? -me preguntó el Flaco.

– Salí a la calle, ahí están las revistas Gente, Caras y Pronto. ¿Sabés por qué están todos? Porque yo no levanto la guardia de Gente. Si levanto la guardia se van.

– ¿Y qué tengo que hacer para que la levantes?

– Salí un minuto, que te caguen a flashazos y yo levanto la guardia.

– Lo voy a hacer -dijo, y colgamos.

Spinetta salió a la calle y se pegó un cartel en el pecho que decía: “Leer basura daña la salud. Lea libros”.

Con el tiempo, lo pusimos en una tapa del suplemento «ADN» de La Nación. Le mandé saludos a través de Rodolfo Bracelli, que fue el que lo entrevistó, y el Flaco me mandó a decir por él, que “todo estaba perdonado».

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Por Orlando Salerno.