The Strokes prepara la salida de ‘Reality Awaits’ y te lo adelantamos con una reseña de este álbum, que saldrá el viernes 24 de julio.
Este LP cuenta con nueve canciones que se sostienen bajo una paradoja fascinante: una dominante voz robótica sostenida por el intenso pulso humano de la banda neoyorquina.
Bajo la producción de Rick Rubin, el grupo apostó por el caos y la confusión, manteniendo el ADN de The Strokes, pese a cambiar el overdrive por el autotune, para cantar la mayoría de los temas que tratan sobre crisis sociales, consumismo salvaje y la propaganda reaccionaria de forma satírica.
A continuación, repasamos el tracklist de este esperado nuevo material de The Strokes, que llega tras su aclamado ‘The New Abnormal’ de 2020.
PSYCHO SHIT
Inicia con un arpegio melancólico de casi un minuto, hasta la repentina irrupción de la calmada pero imponente voz de Julian Casablancas en su estado más puro, antes de extender sus notas vocales que delatan el uso del marcado autotune, para apuntar a la psicosis colectiva que padece una sociedad.
La canción cumple su rol de intro; es tímida al principio y se desarrolla lentamente, respetando los turnos de los demás integrantes que se van sumando y sonando de a poco.
Melódicamente, el tema parece una continuación resacosa de lo que fue “Ode To the Mets”, la canción con la que se despedían en su anterior disco, por algo volvieron a contar con la producción de Rick Rubin en esta ocasión.
En su desenlace se lo escucha a Julian desgarrándose y gritando, mientras que la batería acentúa esas emociones con fuertes golpes de splash, un recurso que hace tiempo no lo venía usando Fab Moretti, quien le da duro a los platos hacia el final.
DINE AND DASH
De la absoluta nada, sin respetar la despedida del anterior tema y con un mood totalmente diferente, atropella “Dine and Dash”, con estridentes guitarras y también aparecen por primera vez los sintetizadores, que ya se venían usando en The New Abnormal de 2020.
El pegadizo riff de Albert Hammond Jr, retrotrae a la de “The Adults Are Talking” en timbre, pero no en tempo ni en el mismo sentido. Mientras que Valensi ensucia toda su pedalera para emitir capas de guitarras distorsionadas.
Por su parte, Casablancas atraviesa muchas etapas tonales con su voz, que con los años va mejorando y en esta canción no usó autotune.
LONELY IN THE FUTURE
En esta vuelven a cambiar de dirección con respecto a la anterior y salen todos juntos en la tercera pista. En este track, Julian se muestra más conversador, cuenta una historia y el resto lo sigue con un ritmo bailable de disco rock, como en algunos temas del disco ‘Angles’ de 2011.
FALLING OUT OF LOVE
Y luego llega la balada que desató la polémica entre propios y extraños, que se molestaron con el uso excesivo del autotune en la voz de Casablancas, quien no es ajeno a dicha herramienta en sus proyectos paralelos, ni en canciones de The Strokes como “At the Door” y “Eternal Summer” de 2020.
GOING TO BABBLE ON
La canción más pop hasta el momento, donde la dirección está guiada por el bajo de Nikolai Freiture, quien también se destaca en “Dine and Dash”, aunque quieran hacerlo invisible.
Los sintetizadores se ubican como cortina y el tapping de las guitarras quedan para la confusa y caótica parte final.
El título del tema hace un juego de palabras con “Babylon”, aquella antigua ciudad bíblica asociada con la codicia, la decadencia moral y la caída de un imperio.
GOING SHOPPING
De Babble al Shopping, este fue otro de los cortes previamente estrenados y que reúne la estructura de sencillo promocional, pero al estilo de The Strokes.
En su contenido, hace alusión directa al consumismo salvaje como terapia evasiva: “Cuanto peor se pone la realidad, menos quieres oír hablar de ella”, canta Julian en uno de sus pasajes.
LIAR’S REMORSE
Aquí Julian canta una canción que puede sonar a un himno empoderante del pop femenino de los ochenta. El líder canta junto a una guitarra que es ejecutada como un arpa que sigue a la voz del tema, hasta que aparece un solo punzante que se pone súper angustioso.
La batería se ausenta en este tema y los sintetizadores vuelven a ocupar la pared de sonido.
THE FRUITS OF CONQUEST
En esta canción anti colonialista, la banda vuelve a desentenderse del anterior tema y la batería retorna, inclusive, junto a percusiones de conga, quizás por la ubicación costarricense del grupo durante el proceso de este disco.
La melodía de Casablancas vuelve a atravesar diferentes momentos y tonos, incluyendo el tono burlón -que hasta sirve como coro- en un tema que no tiene un estribillo específico.
TYRANTS OF THE MELLOW MOON
En este reflexivo tema, Julian y compañía se despiden sonando todos juntos con el autotune, que fue el gran protagonista de este material, que trae de vuelta a The Strokes con más profundidad en sus guitarras, más excentricidad de parte de un Casablancas que por momentos sonó más agudo y más profundo, con o sin efectos vocales.
En conclusión:
Las canciones se desentienden las unas de las otras y muchas veces entre sí mismas, por lo que resulta ser un disco contra-conceptual y complejo de clasificar, pero quizás ese desorden es un manifiesto de la banda en sí misma y bajo sus propios términos.
Si el anterior disco significó su mejor trabajo en casi 20 años, en este álbum se los escucha más unidos después de 25 años, pese a no ser una banda de buenos amigos, entre ellos.
Líricamente, es un disco con contenido social y sátira política. En los últimos años Casablancas se encargó de dejar en claro su visión en diferentes espacios y hasta en expresiones escénicas del grupo, como en Coachella 2026.
Siempre es intrigante y emocionante escuchar nueva música de The Strokes, porque es una banda que sigue viva gracias a sus fans, que cruzan generaciones y van a querer verlos en vivo interpretando estos temas nuevos.
Los príncipes de New York continúan con vida y siendo relevantes, incluso si no gustan o llenan las expectativas de la gran mayoría con este disco.
No se puede dudar que el ADN de The Strokes se encuentra en el cromosoma de cada una de estas canciones, debido a su estructura melódica e hipersensibilidad, que se sumó a una voz robótica mordaz que funciona con un notable impulso humanitario.
